Viviendas para Realojos en el Casco Histórico de Pamplona

2013
Pamplona | Navarra
Cliente | PCH Pamplona Centro Histórico | Ayuntamiento de Pamplona
Fotografía | Pedro Pegenaute

Mención Especial Premio de Arquitectura Española 2015

Premio de la Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo XIIIBEAU

El proyecto se sitúa en el límite Norte del Casco Histórico de Pamplona junto al paseo de borde del recinto amurallado. Y está vinculado a una estrategia de regeneración urbana, de regeneración social e intervención el patrimonio existente.

La nueva edificación, que ocupa la parcela de otra preexistente, debía rematar la manzana y dar frente a un vacío urbano sobre la muralla, junto con la definición de un pasaje de carácter semiprivado que permitió dar viabilidad a la iniciativa.

Se trata de una obra promovida por la administración municipal  desde la inquietud de rehabilitar socialmente esta área más degradada de la ciudad, reivindicando la proyección pública y el compromiso social del urbanismo y la arquitectura.

El programa consistía básicamente en la ejecución de seis viviendas, para realojos de seis familias y por tanto con seis programas diferentes, además de unos locales en planta baja para reconstruir la actividad comercial de la zona.

Arquitectónicamente, más allá de las cuestiones más organizativas y el trabajo en sección vinculadas al habitar y de otras como el cuidado de la escala, la fragmentación, la composición y la adicción de piezas buscando una inserción acorde con el entorno de la nueva edificación, el proyecto tiene que ver con la idea de dar continuidad a lo que allí sucedía, a su memoria, reformulando desde la contemporaneidad lo cotidiano de este lugar, evitando perder el conocimiento que la tradición ha traído hasta nuestras manos. Tiene que ver con dejar atrapado el proyecto por las texturas del lugar, con la utilización de los materiales de siempre, pero en un tiempo nuevo. Tiene que ver con la capacidad de la nueva materia para integrarse generando paralelismos con lo preexistente sin negar sus nuevas trazas. Tiene que ver con convivir adaptándose, desde su trazado seco, a la “velocidad del tiempo” de lo ya presente. Tiene que ver con dar continuidad a un propósito estrechamente ligada a su entorno y sus habitantes, con una forma de intervenir sostenible. Tiene que ver, en definitiva, con la intención de dejar el proyecto dentro de una correlación de hechos en el tiempo, de lo que allí ha sucedido, entendiendo que nuestra actividad forma parte de una cadena. Una arquitectura que sólo pretende sumar.