Museo de escultura en Leganés

2011
Leganés | Madrid
Cliente | Ayuntamiento de Leganés
Concurso de ideas | Tercer Premio

Con Ignacio Olite

 

Al intervenir en un  lugar como el Museo de esculturas al aire libre de Leganés, asentado en un magnífico jardín de imponente arbolado y que es, a la vez, lugar y programa del proyecto,  se revela fundamental que la nueva sede que acoja la colección de esculturas “in-doors” del museo busque el compromiso entre el respeto por el jardín que acoge la colección, su forma y las piezas escultóricas que exhibe, y una implantación que integre y ordene el conjunto de lo edificado y de los espacios  abiertos que genera.

Una intervención, por lo tanto, que no desfigure el espacio ajardinado existente ni formal ni programáticamente, ni en el modo que tienen los usuarios de relacionarse con el mismo y con las esculturas que exhibe.

Siguiendo estas premisas se propone una implantación de la edificación de forma lineal  y perimetral que:

Preserve el jardín como el lugar que fue. Mantenga su configuración espacial, la memoria de lo que siempre ha sido, a pesar de la aparición de un nuevo elemento ajeno a su naturaleza original.

Mantenga la superficie de uso del jardín/ museo.

Respete, en la medida de lo posible, el arbolado existente y reponga el que tenga que ser eliminado en otras zonas del jardín.

Conserve el espacio expositivo del jardín tanto en forma como en las dimensiones de su superficie.

Se apoye en la topografía como generadora de un recorrido expositivo de interés sin forzar actuaciones que desvirtúen la fisonomía del lugar.

Entendemos que el valor del jardín en sí mismo es grande y su presencia está fuertemente arraigada entre los vecinos de Leganés, por eso, y más allá del valor (grande) de las esculturas que alberga, entendemos que, más que nunca, EL LUGAR ES EL MUSEO, y no al revés, por esto proponemos un espacio expositivo que se vincule íntimamente al jardín-museo, que no se puedan entender el uno sin el otro.

El valor añadido de esta estrategia de implantación, y principal objetivo programático del espacio expositivo es que el museo pueda recorrerse mientras se disfruta del propio jardín y de las esculturas al aire libre que en él se exhiben.

La propuesta toma el propio jardín como elemento vertebrador y mimetiza sus cualidades de paseo expositivo a la sombra de los árboles desde una intervención en la que el límite entre interior y exterior se vuelve difuso y en el que es posible recorrer el museo desde el exterior, tanto como disfrutar del jardín y de sus esculturas desde el interior del museo. Se establece, por tanto, un recorrido longitudinal del jardín y del museo que se acompañan mutuamente en una secuencia continua que bien podría entenderse desde conceptos aparentemente paradójicos  como ENTRAR FUERA/MIRAR DENTRO o SALIR DENTRO/MIRAR FUERA.

Frente a otras soluciones, probablemente más “virtuosistas”, en las que la arquitectura del nuevo museo imponga su nueva geometría y su volumetría con afán “reordenador”, y que suele tener como consecuencia la segregación de espacios existentes, se ha optado por una solución ordenadora e integradora, siempre referenciada al propio jardín, que se asocia con éste indisolublemente en forma, uso y, sobre todo, al recorrerse.

La propuesta arquitectónica se materializa en un edificio que podría entenderse, en su afán por incorporar la edificación existente y sus espacios aledaños, como una secuencia que va trenzando patios y jardines acompañados por un museo que se funde con ellos sin solución de continuidad.

El espacio expositivo se conforma como una galería escalonada de gran longitud que acompaña al jardín mientras va alcanzando la rasante superior de éste, completamente abierto al mismo.

Esta galería, neutra, sólo matizada por la presencia constante y siempre cambiante del jardín y sus esculturas, se ve pautada por el escalonamiento de la sección longitudinal que permite acotar espacios expositivos de una forma flexible aunque manteniendo el espacio diáfano.

Como ramificaciones de la gran nave aparecen, en lugares señalados, una serie de “dedos” que rompen la severidad de la galería principal y se  funden con el jardín de una forma más lúdica, internando las salas entre el arbolado y ampliando así la superficie expositiva.

Model
Planta Leganés
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